Ermita de la Virgen de la Antigua miradores del Cerro del Durazno
Un lugar para mirar Cabañeros desde arriba
Hay lugares que se conocen caminando por ellos y otros que se entienden mejor cuando uno consigue verlos desde cierta altura.
La Ermita de la Virgen de la Antigua, en lo alto del Cerro del Durazno, es uno de esos lugares. Desde aquí se tiene una perspectiva excepcional de Navas de Estena, del valle del río Estena y de las sierras que rodean esta parte de los Montes de Toledo.
Pero lo más interesante es que los dos miradores situados junto a la ermita miran en direcciones diferentes. Uno permite contemplar el paisaje aguas arriba del Estena, hacia El Acebo, Las Fuentes y las cumbres de los Montes de Toledo. El otro se asoma hacia el Boquerón del Estena, las Torres y el valle por el que discurre el río.
Por eso merece la pena detenerse aquí antes o después de recorrer alguna de las rutas de la zona.
La Ermita de la Virgen de la Antigua
La ermita se encuentra en la cima del Cerro del Durazno, una elevación situada junto a Navas de Estena y fuera de los límites del Parque Nacional.
Su situación explica buena parte de su interés. Desde arriba se domina un amplio territorio y, al mismo tiempo, se puede comprender la relación entre el pueblo, el río Estena y las montañas que lo rodean.
La ermita tiene además una característica muy particular: su planta y orientación recuerdan a la iglesia parroquial de Navas de Estena. Desde la cima, ambas construcciones se encuentran visualmente alineadas, de manera que la ermita y el pueblo parecen mirarse desde sus respectivas alturas.
Es un detalle sencillo que resulta especialmente curioso cuando se observa desde el propio pueblo.
Dos miradores, dos paisajes
Desde la ermita parten dos pequeños senderos que conducen hasta los miradores situados al borde de las laderas del cerro.
No ofrecen la misma panorámica. Y precisamente ahí está uno de los atractivos de la visita.
Mirador hacia El Acebo y Las Fuentes
El mirador situado hacia el norte permite contemplar el valle del Estena aguas arriba.
Desde aquí aparecen El Acebo y Las Fuentes, las laderas y cumbres de los Montes de Toledo y buena parte del paisaje que rodea Navas de Estena.
Es una perspectiva especialmente interesante para entender el relieve de esta zona: las laderas, los valles y los cauces se suceden hasta las zonas más elevadas de la sierra.
En días despejados, la amplitud de la panorámica hace que este sea uno de esos lugares donde merece la pena simplemente quedarse un rato mirando.
Mirador sobre el Boquerón del Estena
El segundo mirador, al que se llega por un sendero algo más largo, mira en dirección contraria.
Desde aquí el paisaje cambia completamente: aparece el valle del río Estena, el profundo corte del Boquerón y las formaciones rocosas de la zona de Las Torres.
Es una perspectiva muy diferente de la que se obtiene recorriendo la ruta a pie. Desde el fondo del valle se camina junto al río y se observan las paredes y formaciones geológicas desde abajo; desde este mirador, en cambio, se puede contemplar el conjunto del paisaje desde arriba.
Es también una buena manera de hacerse una idea del recorrido del Boquerón antes de caminarlo.
El Boquerón: un paisaje con una historia muy antigua
Lo que se contempla desde estos miradores no es solamente un paisaje de montaña.
El Boquerón del Estena es uno de los lugares de mayor interés geológico de Cabañeros. El IGME lo incluye en el Inventario Español de Lugares de Interés Geológico como una sucesión del Cámbrico y Ordovícico de especial importancia, con elementos estratigráficos, paleontológicos y geomorfológicos de relevancia internacional.
Hace más de 450 millones de años esta zona formaba parte de un ambiente marino. Las rocas que hoy vemos en las laderas del Estena conservan las huellas de aquella vida marina, entre ellas diferentes icnofósiles, es decir, rastros de actividad de organismos que quedaron registrados en los sedimentos.
Entre los elementos más conocidos del Boquerón se encuentran las cruzianas, las huellas producidas por trilobites, y las grandes galerías fósiles excavadas por organismos marinos. El propio Parque Nacional destaca el extraordinario valor paleontológico de este lugar.
Desde los miradores no podemos apreciar esos fósiles, naturalmente. Pero sí podemos contemplar el paisaje en el que quedó escrita esa parte de la historia de la Tierra.
Y quizá sea precisamente esa la mejor manera de acercarse al Boquerón: primero verlo desde arriba y después caminar por él.
Un pequeño refugio de vegetación en las orillas del Estena
El otro gran interés del Boquerón aparece cuando se baja hasta el río.
La humedad y las condiciones particulares de las laderas próximas al Estena permiten la presencia de una vegetación especialmente interesante, con especies como acebos, abedules, fresnos y helechos, que contrastan con el carácter mediterráneo predominante en buena parte de los Montes de Toledo. El entorno del Boquerón es conocido precisamente por esta combinación de vegetación de ribera y especies asociadas a ambientes más húmedos y frescos.
Es uno de los contrastes que hacen especial esta zona de Cabañeros: en un espacio relativamente pequeño se pasa de las formaciones mediterráneas de las laderas a un ambiente mucho más fresco junto al río.
Cómo llegar y cómo visitar los miradores
Una de las ventajas de la ermita es que no es necesario realizar una larga ruta a pie para llegar hasta ella.
Desde Navas de Estena se asciende por el camino que conduce al Cerro del Durazno. El acceso permite acercarse en vehículo hasta las proximidades de la cima, por lo que la visita puede plantearse de manera muy diferente a una ruta de senderismo.
Para quienes prefieran caminar, naturalmente, la subida desde el pueblo constituye también un pequeño paseo con una recompensa considerable al llegar arriba.
Una vez en la ermita, los dos miradores se alcanzan siguiendo los pequeños senderos que parten de la cima.
Importante: si se accede en vehículo, conviene hacerlo respetando las condiciones del camino y las indicaciones que puedan existir en cada momento. El hecho de que el cerro quede fuera del Parque Nacional no significa que cualquier acceso o circulación pueda hacerse sin cuidado.
La mejor manera de combinar la visita
La ermita y sus miradores tienen además una ventaja: pueden combinarse fácilmente con la Ruta del Boquerón del Estena.
Una posibilidad es visitar primero la ermita y contemplar desde arriba el recorrido que después se va a realizar junto al río.
Otra es hacer primero la ruta y subir después al Cerro del Durazno. En ese caso, los miradores permiten terminar la visita contemplando desde arriba algunos de los lugares que acabamos de recorrer.
De hecho, varias rutas publicadas por senderistas combinan ambas visitas, y los dos miradores aparecen como puntos de interés del recorrido.
En cualquier caso, no hace falta hacer la ruta completa del Boquerón para disfrutar de la ermita. Son dos visitas que pueden hacerse juntas o por separado.
Un mirador privilegiado de Navas de Estena
Quizá lo más especial del Cerro del Durazno no sea ninguno de sus elementos por separado.
No es solamente la ermita. Ni solamente los miradores. Ni solamente la vista sobre el Boquerón.
Es la posibilidad de contemplar desde un mismo lugar el pueblo, el río, las montañas y el paisaje del Parque Nacional de Cabañeros, y entender cómo están relacionados entre sí.
Desde abajo, el Boquerón es un sendero que se adentra en el paisaje.
Desde arriba, desde el Cerro del Durazno, se comprende mejor el paisaje que lo rodea.
Y esa es probablemente la razón por la que, aunque la visita a la ermita pueda ocupar poco tiempo, merece la pena reservar unos minutos para los dos miradores y mirar sin prisa.
Enlaces
- IGME. Inventario Español de Lugares de Interés Geológico — El Boquerón del Estena
- Instituto Geográfico Nacional - Parques Nacionales Interactivos de España. Cabañeros - Boquerón del Estena
- GUÍA: La ruta del Boquerón del Estena
- PDF. Ruta del Boquerón del Estena, Carlos Recio Rincón
- Rutas en Cabañeros - La Fuente Gorda
- Actividades en Cabañeros - La Fuente Gorda
- Guía de Cabañeros - La Fuente Gorda











